2 abr. 2015

Thalía: una mujer talentosa y multifacética.

Thalía tiene muchos motivos para estar contenta con la acogida que ha recibido Amore mío, su último álbum de estudio. Disco de oro en México, primeros lugares en las listas de latin pop de Billboard…, no hay duda de que la cantante y actriz mexicana sigue siendo una de las grandes favoritas del público.

Pero, además, se anotó un gran éxito como empresaria al lanzar en febrero su línea de moda Thalía Sodi para Macy’s. VANIDADES conversó con Thalía, sin apuro y de forma relajada, sobre estos y otros temas.

¿Qué le aporta Amore mío a tu carrera? ¿Qué te animó a emprender ese proyecto?
Amore mío llega a mi vida en un momento de aceptación, de libertad, de alegría, de estar contenta con la mujer que soy hoy. Es un disco que me ha permitido divertirme tanto en sus letras como en la música. Es muy atrevido, sin tapujos, límites ni ataduras de ningún tipo; es muy abierto en cuanto a las historias que comparto en él. Tiene una mezcla de coquetería y de romanticismo.

En el disco se aprecia un énfasis en el lado positivo de la vida, en la felicidad.
Ese fue mi objetivo: inyectar alegría, espíritu positivo y felicidad a las personas que escuchen Amore mío. Creo que en este momento el mundo necesita más propuestas de este tipo, ya que hay mucho drama y oscuridad, muchos problemas sociales en todos los países. Mi tarea es entretener y alegrarle la vida a la gente, por eso quise enfocarme en el amor en todas sus facetas y texturas.

El año pasado fuiste escogida Mujer Icono de Estilo de la revista VANIDADES. ¿Qué representó esa elección para ti?
Siento un cariño muy grande por VANIDADES y que me nombrara Mujer Icono de Estilo fue un regalo muy grande y hermoso. Lo interpreté como un reconocimiento a la mujer hispana, a su estilo de moda tan personal y definido. Me divertí mucho en esa fiesta tan glamorosa que dieron, muy al estilo neoyorquino.

Hablemos ahora sobre tu línea de ropa con Macy’s. ¿Cómo surgió ese proyecto?
Pues nos conocimos, empezamos a conversar, a analizar las necesidades del mercado hispano y nos enamoramos de la idea de hacer algo en conjunto. Trabajamos durante más de un año para sacar la colección y estoy muy emocionada, porque es enorme, con vestidos, blusas, pantalones, zapatos, accesorios… Cuidamos todos los detalles, porque quise que reflejara nuestros gustos como latinas, nuestra forma de ser. Somos trabajadoras y emprendedoras, pero también nos gusta divertirnos y gozar de la vida. Todo esto está plasmado en los diseños de la colección Thalía Sodi para Macy’s.  

¿Estás las 24 horas del día en función de la moda y de lucir impecable?
(Risas.) Ay, no, cariño. En el día a día soy poco complicada para vestir. Me gusta la ropa que me permita sentirme cómoda, jugar con mis hijos, hacer ejercicios... La moda, para mí, es comodidad ante todo; pero, obviamente, sin descuidar el lado sexy. Ahora bien, cuando tengo que ir a cenas, eventos o alfombras rojas, ahí es donde doy alas a mi fascinación por la ropa, por las texturas, por los colores, por las creaciones de los diseñadores…

Ya llevas unos cuantos años viviendo en Nueva York. ¿Te acostumbraste a la ciudad?
Me encanta Nueva York. En algunos aspectos es parecida al Distrito Federal de mi México querido, donde yo nací, porque es una ciudad grande, con mucho tráfico, mucha cultura, muchas opciones gastronómicas… Me gusta vivir aquí. Me encanta poder ir al teatro y a las conferencias que se dan; me atrae su dinamismo. 

¿Cómo has criado a tus hijos Sabrina y Mateo en Nueva York?
Bueno, nosotros vivimos un poco fuera de Nueva York, en un espacio muy tranquilo, cerca de la naturaleza. Trato de que mis hijos crezcan en un ambiente donde aprecien las cosas sencillas y simples de la vida, como ver un atardecer, jugar con piedras, ramas y hojas o mojarse cuando llueve… Trato de inculcarles el amor por la naturaleza y el agradecimiento a Dios por estar vivos.

Tus hijos han nacido en un hogar bicultural. ¿Cómo se manifiestan sus raíces mexicanas?
Su padre (Tommy Mottola) es italiano, yo soy mexicana y vivimos en Estados Unidos, así que tienen varias culturas de donde nutrirse. En Navidad, en casa se oye música italiana y mi marido cocina pastas y mariscos, pero también ponemos música mexicana y hacemos romeritos, bacalao y mole… Mis hijos están empapados de nuestras raíces. Trato siempre de respetar nuestras tradiciones en el hogar. Si aquí se celebra Navidad, pues yo también les celebro los Tres Reyes Magos; si aquí se celebra Halloween, yo les celebro, además, el Día de los Muertos.

¿Son muy distintos Sabrina y Mateo?
No son polos opuestos, pero tienen personalidades muy definidas. Los dos se llevan bien, son grandes compañeros, juegan juntos, les encanta cantar, pintar y hacer manualidades. Mateo es más mexicano en sus gustos, y prefiere el guacamole y el picante; en cambio, a Sabrina le gusta más la cocina italiana: las pastas, las pizzas… 

Comenzaste en el mundo del espectáculo cuando eras una niña. ¿Cómo reaccionarían Tommy Mottola y tú si tus hijos quisieran seguir ese camino desde pequeños?
Porque lo viví no quisiera inculcarles esa idea. Hay muchas partes de la niñez y de la adolescencia que me perdí por estar trabajando desde tan temprana edad. Obviamente, también gané muchas otras cosas, pues conocí a gente interesante y viajé desde chica por distintos países. Tuve bendiciones, pero también sacrificios. Prefiero que ellos sean niños, que disfruten de su infancia, que aprendan, lean, crezcan, y que después, cuando tengan muchas opciones sobre la mesa, decidan lo que quieren hacer con sus vidas.

Aunque llevas muchos años sin hacer telenovelas, tus admiradores no pierden la esperanza de verte en otra.
En una telenovela no creo que sea posible, pues un proyecto de ese tipo implica horarios y calendarios que esclavizan y no lo podría conciliar con mi carrera actual, en la que grabo mis discos, escribo, tengo mi línea de ropa de Macy’s y, por encima de todo, soy madre. Quisiera regresar a la televisión como actriz, pero con una serie corta, de 8 o 10 capítulos. Eso sí lo haría. Pero una telenovela larga, de 8 meses, no; aunque me encanta ese género, pues gracias a Las tres Marías (las novelas María la del Barrio, Marimar y María Mercedes) pude llegar al corazón de la gente de muchos países. 

¿Qué tipo de historia o de personaje te gustaría?
Algo especial, que me cautive, que me permita hacer reír a la gente y también hacerla llorar. Me encantan la comedia y el drama. Las ofertas nunca faltan, pero estoy dando tiempo a que llegue ese personaje que me vuelva loca. 

¿Eres una mujer de muchos amigos?
Tengo muchos, miles de conocidos, pero pocos amigos. Sé que los que tengo lo darían todo por mí, igual que yo lo daría todo por ellos. Somos como hermanos, como familia, una extensión de mi ser. Esas amistades hay que cuidarlas como oro.

Te propongo que nos subamos en una máquina de tiempo y viajemos atrás, a los años cuando se consolidó tu carrera como actriz y como cantante solista. ¿Qué permanece intacto de aquella Thalía en ti?
La capacidad de soñar. Siempre anhelé cosas que estaban más allá de lo real. Otra cosa que permanece intacta es la capacidad de seguir luchando por algo, aunque sea difícil lograrlo, aunque se cierren las puertas. Entonces y ahora sigo construyéndome alas para volar.

Imaginemos ahora que estamos en un futuro lejano. ¿Cómo te gustaría ser recordada? 
Como una mujer que transmitía alegría, que compartía felicidad, que sacaba sonrisas. Que emprendía diferentes aventuras, que siempre amó a sus fans y los vio como una gran familia. Como una mujer atrevida que se inventó su camino.

Tu disco Amore mío es una celebración de la vida. ¿Qué cosas merecen ser celebradas cada día?
Desde el momento en que te despiertas por la mañana, puedes abrir los ojos y ver, tienes motivos para celebrar. Desde que te levantas de la cama y tienes dos piernas para caminar. Esos pequeños momentos de bendiciones que gozamos muchos y que otros no tienen a su alcance, esos regalos que nos dan Dios y la vida son grandes motivos de celebración.

Fuente: Vanidades

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